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Todavía no es tarde para ocupar TU lugar en la red
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No creo que en el mundo haya mercado para más de cinco o seis
ordenadores (Tomas J. Watson, Presidente de IBM, 1943)
Cuando Internet comenzó a desarrollarse por las Fuerzas Armadas
estadounidenses tenía como propósito conectar a unos cuantos ordenadores
para que mantuviesen un sistema descentralizado de gestión, no se podían
ni imaginar hasta dónde se iba a extender su creación.
Pero la parte que a nosotros nos interesa es la de saber para qué
sirvió la red a la gente corriente, antes ahora y dentro de unos
años.
La red que la mayoría de nosotros hemos conocido estaba marcada por
dos premisas: todo es gratis y todos pierden dinero.
Ahora se empiezan a marcar las grandes tendencias de lo que será
Internet en los próximos años:
- de un lado, las grandes empresas y los grandes portales adoptarán
sus estrategias a la consecución de beneficios, sin más; en el camino
se quedarán las empresas cuyos directivos no entiendan que las empresas
existen para ganar dinero y que vender ilusiones o grandes proyectos
de futuro sin base económica es algo que pertenece al pasado
- en el extremo opuesto seguirán existiendo cientos de miles de
páginas web mantenidas por aficionados más o menos laboriosos que
seguirán recopilando información y ofreciéndola gratuitamente, con la
carga de publicidad que imponen los servicios de hosting gratuito, que
cada vez será mayor por las necesidades financieras de las empresas
que ofrecen alojamiento gratis para páginas web personales
- entre estos dos extremos florecerá un sector de páginas web
profesionales o semiprofesionales utilizadas como escaparate de
negocios off-line o como negocio en sí; para que una pequeña web sea
rentable por si misma será necesario, eso sí, dedicarle todo el
esfuerzo que una persona pueda aportar: es la hora de los
cybercurrantes.
Cada vez más, iremos viendo cómo florecen páginas web mantenidas por
pequeñas empresas o por profesionales independientes que las utilizan
como escaparate, como anuncio, para sus servicios y productos sin
intentar acceder a ese mito llamado
comercio
electrónico. Ni todo es apto para ser vendido en la red, ni todos
estarán preparados para dedicarle ocho horas diarias a vender sus
productos o servicios en Internet.
El otro sector que tendrá un notable crecimiento es el de las
páginas semiprofesionales en las que aficionados con cierto nivel de
conocimiento optan por montar sus propias webs o portales por el
placer de darse a conocer y dar a conocer su trabajo, aún cuando la
compensación que obtengan sea sólo el público reconocimiento y algunos
ingresos marginales como comisiones por venta de productos de terceros
o ingresos por publicidad.
Por supuesto que entre los tres extremos citados arriba habrá docenas
de páginas que pasen del sector aficionado al profesional y sean un
enorme éxito económico y grandes empresas que desaparezcan o sean
absorbidas por otras más grandes (sin olvidar los millones de páginas
personales que aparecerán y desaparecerán cada día) pero, a grandes
rasgos, ése es el Internet que viene.
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