|
|
 |
Comercio electrónico en España
|
El comportamiento del comercio electrónico en España se corresponde
fielmente con el número y nivel económico de los internautas
En realidad, en el mundo existen tres clases de mercados para el comercio electrónico
- Los países en vías de desarrollo (o directamente los subdesarrollados) en los que
el comercio electrónico no deja de ser una utopía o el esfuerzo solitario de unos
cuantos pioneros
- Los países medianos con un porcentaje aceptable de usuarios conectados a la red
pero sin estructuras solventes
- Estados Unidos, que es el único país donde se dan las tres circunstancias que
permiten el desarrollo del comercio electrónico: mercado grande, poder adquisitivo
y funcionamiento de las tarjetas de crédito
En España el comercio electrónico todavía no ha despegado, igual que pasa en
Francia, Holanda o en Italia porque faltan los tres factores que se han citado para
el caso estadounidense. La situación, simplemente, no es ni mejor ni peor. Poco
se puede hacer en un país tan rico como Suecia con sólo dos millones de
internautas o en uno tan grande como Italia donde las tarjetas de crédito las
entregan los bancos grapadas a una cartera para que no se puedan usar.
Se pueden buscar explicaciones sociológicas, que las habrá, o económicas o
culturales o tecnológicas, pero la verdadera razón para que no funcione el
comercio electrónico a todo ritmo es que no se dan los tres repetidos factores. Eso
sólo existe en Estados Unidos.
¿Pero esto quiere decir que no hay absolutamente nada y que nada se va a poder hacer?
Evidentemente no. Existen pioneros individuales y grandes empresas que van
metiendo cuña pero si habla con algún amigo comprobará que él tampoco ha
comprado nada por Internet pero que conoce a un primo de un amigo suyo que fue
vilmente timado y que así no se va a ninguna parte.
De lo que se trata, en el fondo, es que el comercio electrónico requiere un esfuerzo
ingente y que si Ud. no tiene una idea excepcional que le asegure el éxito o un
producto que ya se está vendiendo con fluidez en Internet y puede ofrecerlo en
mejores circunstancias y con mejor precio o una
capacidad de trabajo fuera de lo normal (o músculo financiero para comprar ambas
cosas), lo mejor es que deje a los pioneros que abran camino para incorporarse
cuando las aguas ya estén encauzadas.
No debe olvidar, sin embargo, que en la red no todo es comercio; existen otros
valores y utilidades que hacen de por sí interesante mantener una página web: esto
no es para forrarse pero sí para hacerse una imagen de marca, tener un amplísimo
escaparate, entregar todos los días cientos de tarjetas de vista.
|
|
|
 |
 |
|
|