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Grandes éxitos y fracasos
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Igual que se apresuraron a cantar las maravillas de la nueva economía, los
medios de comunicación se han recreado en los grandes pinchazos.com
Lo que ocurrió con el negocio de Internet durante los años 1.999 y 2.000 (años en
los que se popularizó la red en España) ha sido analizado cientos de veces desde
todos los ángulos. Normalmente, los mismos que se asombraban de los milagros de la
nueva economía, se dedicaron después a bailar sobre la tumba de cada empresa que
quebraba.
En realidad, el que el valor bursátil de Terra se igualase al de su compañía matriz,
Telefónica, no dejaba de ser un disparate desde los más elementales principios de
economía clásica. Al menos, Terra tuvo la suerte de tener detrás a una empresa
potente que ha soportado (y sigue soportando) sus ingentes pérdidas basándose en
no sé qué expectativas de futuro. Las grandes quiebras de empresas puntocom se han
sucedido básicamente en los Estados Unidos porque allí (y sólo allí) existe un
capitalismo lo bastante desarrollado para absorber sin pestañear la pérdida de
inversiones de riesgo multimillonarias. Lo hizo con las empresas de Internet igual
que lo hizo antes con los bonos basura o lo está haciendo con empresas como Enron
y unas cuantas más que han volatilizado decenas de miles de millones de dólares
(billones de pesetas de las antiguas).
En España, en realidad, las quiebras no han sido ni tantas ni tan espectaculares
porque nunca hubo inversores arriesgados que lanzasen miles de millones al mercado
en busca de suculentas ganancias. La mayoría de las quiebras han sido asumidas por
las compañías matrices con más o menos elegancia y haciendo una retirada ordenada
y con la máxima elegancia posible (también hay quien ha acabado -o acabará- entre
rejas pero eso también pasa en el mundo de la construcción, los toros, las tuercas
de acero especial o cualquier otro negocio).
Pues muy bien, pero ¿y los éxitos?
Los éxitos, por lo general suelen ser bastante más discretos y no se anuncian a
bombo y platillo pero ahí están Barrabés (www.barrabes.com) vendiéndole a los
americanos el material que los propios yankies fabrican; o Marqueze (www.marqueze.net)
que se ha hartado de mover dinero a base de conexiones a 906 de sexo; o esta misma
empresa, que ya lleva desde el año 2.000 en Internet y cada vez aumenta su presencia
y sus servicios en la red.
En el fondo, la cuestión es que los que ascendieron al principio, subieron demasiado
rápido al calor del dinero y cuanto más alto subieron, más dura fue la caída. A la
sombra quedan miles de empresas que siguen trabajando día a día para salir adelante
luchando cada euro como si les fuese la vida en ello, trabajando más horas que nadie,
intentando levantar cabeza. Toda esa gente a los que nadie ve porque siempre están
detrás de un monitor encerrados ensus oficinas o en sus propias casas, toda esa
gente es la verdadera nueva economía.
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