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Hosting
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Si vas a leer este texto es que ya estás dando tu segundo paso en
la red. Enhorabuena.
De los tres pilares de la red (hosting, diseño web y promoción) el
hosting es, normalmente, al último al que se acaba dando importancia:
quien se plantea hacer un sitio web suele pensar primero en cómo se hace,
luego en cómo darlo a conocer y, finalmente, en dónde alojarlo.
Para casi todos los que tenemos algo que ver con este mundo de las páginas
web, nuestra primera preocupación fue intentar entender cómo se hacían
las páginas, “qué tenían por dentro”. Una vez resuelto este misterio,
el siguiente paso fue buscar un servidor gratuito y esperar a recibir
visitas. Como estas visitas no llegaban, surgió la preocupación por la
promoción de las páginas. Y una vez que las páginas estaban hechas y las
visitas empezaban a llegar, nos dimos cuenta de que el servidor gratuito
nos ponía cada vez más publicidad y empezó a preocuparnos la imagen de poca
seriedad que daba eso de tener la web alojada en una cuenta gratuita de Terra,
Geocities o cualquiera de los muchos servidores gratuitos que en el mundo han sido.
En realidad, cuando se llega a ese punto es cuando realmente alguien
puede empezar a sentirse un verdadero webmaster, ya empieza a entender cómo
funciona esto de la red y está sólo a un paso del verdadero quid del asunto:
cómo convertir esta aficioón en negocio.
Conste que no tenemos nada contra los servidores gratuitos y creemos que
juegan un papel fundamental en el desarrollo de la web. Es algo así como si las
autoescuelas fuesen gratuitas y todo el mundo pudiera coger un coche desde el
primer día y lanzarse a la calle a conducir. La diferencia está en que un
conductor inexperto que fracasa puede acabar en el cementerio (o llevar hasta
allí aunos cuantos) y un webmaster principiante si fracasa sólo quedará condenado
al anonimato en una página web sin visitantes que es como un artista sin público
o una tienda sin clientes.
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